Historias en femenino: Mujer independiente que no busca hijos

Hace ya un siglo desde que la mujer empezó a trabajar en fábricas, saliendo de su condición de ama de casa con exclusiva dedicación a la familia para convertirse en trabajadora autónoma. Aún y así, España sólo un 16% de las mujeres con empleo está en un consejo de administración, dos puntos por debajo de la media europea según el último informe de la Comisión Europea. ¿Qué está pasando?

Desgraciadamente aún existe el estigma que las labores del hogar siguen siendo su trabajo. Poco a poco, digamos desde la última década, las jóvenes deciden que estar en casa no tiene porqué ser su sustento. Y cada vez más la decisión de no tener familia aumenta.

Pero no nos confundamos. Comentarios como los de Mónica Oriol, presidenta del Círculo de Empresarios, en los que remarcaba que ella prefiere contratar “una mujer de más de 45 años o de menos de 25, porque como se quede embarazada nos encontramos con el problema” perjudican la imagen de las trabajadoras que optan por la opción de no tener hijos. Descartar el hecho de tener descendencia no se escoge para contentar a los directivos o al personal de recursos humanos de una empresa en el momento de escoger personal. Por otro lado, le podríamos responder a Oriol que una mujer puede no tener hijos pero sí pareja. ¿Qué pasaría si esa pareja fuera dependiente? ¿Tampoco la contrataría? La carga familiar no son siempre los hijos, también lo son los padres, maridos, abuelos…

No tener hijos implica una libertad que hasta ahora sólo tenían los hombres. El sexo masculino siempre ha podido disfrutar del libre albedrío sin sentirse perjudicado por el qué dirán si deja sola a su esposa en casa con los niños. La mujer ha encontrado un camino en este mundo global que le permite explorar y conocerse a sí misma sin la necesidad de relacionarse o estar casada. La mujer es independiente. La autonomía y autodeterminación que aportan la falta de cargas familiares permite desarrollarse de un modo impensable hace unos años.

Figuras como la de Montserrat Tarrés, presidenta de Dircom y directora de Comunicación y Relaciones Públicas de Novartis, o Bárbara Navarro, directora del área de “Public Policy and Government Relations” de Google en Asia, Rusia y Australia, encabezan el talento de la mujer en el mundo laboral.

No tener hijos no siempre justifica unas ganas voraces de la mujer por conseguir el puesto más alto. A veces, simplemente se escoge por intimidad. Conceptos como el “instinto maternal”, “media naranja” o “amor eterno” no son más que un idílico camino hacia el prototipo de familia feliz.

Pero la mujer rompe los moldes y se enamora de sí misma, sin necesidad de justificar sus acciones descubre que la independencia está ahí.