Los apoteósicos Macklemore, Lewis y René

En la vida se pueden asistir a diferentes tipos de conciertos: están los de “mejor llévate una silla”, los “lounge donde hablas más que escuchas” y luego están los “Madre mía, que no acabe nunca”. En el Festival Cruïlla hemos podido ver de todo.

Este fin de semana se ha celebrado en el Fórum de Barcelona el Cruïlla , una vez más, los asistentes han disfrutado de buena música, buen ambiente e incluso buen tiempo. En los 3 días que ha durado el festival, han pasado artistas de todo tipo. Desde Sara Pi en el espacio Lounge de Estrella Damm muy “mediterráneo”, sencillo y la verdad que acogedor, con césped artificial y mesas de picnic que invitaban a pasar el rato escuchando fuera quien fuera el que estuviera encima del escenario. Pi nos encandiló al anochecer con su potente voz y sus melodías de jazz a diferentes idiomas junto con sus acompañantes. Su voz melódica y potente en el estribillo te distraía del resto de macrcoconciertos y gente que la envolvía. Buenas sensaciones transmitía mientras se preparaba Residente y Visitante en el escenario más grande, que este año no patrocinaba Estrella sino Deezer.

Calle 13 empezó con fuerza y no acabó con menos. Con su banda ya mítica y sus éxitos como: Atrévete-te-teNo hay nadie como tú (con todo el público siguiendo la letra del estribillo) o La Perla, claro homenaje a su tierra y su barrio de Puerto Rico. No faltaron temas de su último disco “Multiviral” ni sus baladas como Un beso desayuno o sus temas más críticos como Adentro o Calma Pueblo. El ritmo lo trajo Renée acompañado de Ileana Cabra y Eduardo Cabra. La sensación final fue de satisfacción completa con un buen sabor de boca, esperando ya su siguiente visita a Barcelona.

Pasamos al segundo de  los escenarios con Jack Johnson, que llenó pese a tener poco ritmo en escena. Con una entrada simple al escenario (básicamente salió él con su bajista, teclista y batería sin espectáculo de luces ni música premonitoria), empezó su recital de poco más de una hora que en algunas ocasiones se llegó a hacer algo pesado. Seguramente más de uno habría agradecido tener unas gradas para disfrutar al 100% de sus melodías y de su voz. Su ritmo hawaiiano envolvió a los asistentes delante de una luna llena grande que Johnson no paró de mencionar. Upside downGot you o Better Together acompañaron el anochecer del sábado. Al escenario subió, como ya hizo hace unos años en su anterior visita de Jack Johnson, el Doctor Estivill y su mujer incluyendo una estrofa en catalán.

Y el espectáculo más apoteósico fue claramente el brindado por Ryan Lewis y Macklemore. Aunque los conciertos del Cruïlla suelen ser más bien sencillos dentro de la majestuosidad, los americanos apostaron por un mega show con humo, confeti y fuego. Desplegando una gran bandera con  The heist empezó lo que sería una montaña rusa de hora y media. Macklemore se presentó con una camiseta del Barça dando caña desde el minuto 1, pero poco tardó en quedarse en una de tirantes blanca tan característica de sus conciertos. Repaso casi completo a su álbum con presentación de cada uno de los componentes de la banda que estaba en el escenario y con homenaje incluido a Ryan Lewis. Los asistentes no dejaron ni una letra sin cantar a lo cual Macklemore se sintió agradecido. Thrift shop o Same love fueron las canciones más coreadas y seguidas, junto con el boom final con We danced.

Sensación positiva tras un fin de semana musical completo con varios estilos para todos los gustos, buena organización (teniendo en cuenta la cantidad de gente que asistió) y con pocas aglomeraciones. Desde luego el espacio escogido es idóneo para acoger a masas y eso lo sienten los cantantes invitados también.